Talibanes, vicios y otras miserias

Me he encontrado un interesante (o polémico, como se quiera) artículo en defensa del tabaco en un blog, en el que me he permitido poner un comentario (parte 1 y parte 2).

One Response to “Talibanes, vicios y otras miserias”

  1. deluxe_ dice:

    Por si se pierde mi comentario, lo pongo a continuación:

    Creo que confundes de todo punto lo que ves del mundo que te rodea. Sin reservas. Fanáticos hay en todos sitios. No voy a ser yo el que lo niegue. Sean chicos educados o menos educados.
    Entre los segundos tenemos los que tiran la colilla en cualquier sitio, menos en su casa o a los que tienen que fumarte en la cara, quieras tú o no.

    A Paul Auster lo he leido algo, y su talento no creo que venga determinado por que sea o no fumador.
    Frente a eso que él llama “policías del tabaco” podemos señalar con el dedo a toda la “policía pro-tabaco” que silenciosamente hace lobby para que algo tan insalubre se perpetúe.
    No creo que deba haber tolerancia posible con la sinrazón de obligar a alguien a tragar tu humo en un lugar de ocio cerrado.
    ¿Tendencia imperial? Yo el único imperio que veo es el de las tabacaleras, que es el que ha impuesto su ley durante los últimos 50 años.

    Cuando alguien te mire mal, antes de corresponder su mirada con tu indiferencia, pregúntate si estás haciendo algo
    dañino u ofensivo. Y hazlo desde la óptica de los fumadores de hace 20 años. Esos que te preguntaban amablemente “le importa si fumo?” o buscaban dónde apagar el cigarrillo sin ensuciar cuando veían que molestaban a alguien.
    Por un lado está la empatía con la salud del otro, y por otro la educación.
    La educación te ha de hacer actuar en detrimento de tu vicio si tienes alguna duda sobre si molestas al prójimo.
    No esperes a que te llamen la atención o te miren mal. Si ocurre es que has fracasado como ciudadano.

    Sí, sí se trata de que el tabaco da cáncer. Y provoca problemas respiratorios, y agrava enfermedades asmáticas, y deja trazas de metales pesados por doquier, y contamina, y otras muchas cosas.
    Pero de entre todas ellas, muchas se deben a su mal uso por parte de sus usuarios. Lástima que el que os dió el primer cigarrillo no os enseñó moderación y modales a la hora de usarlo.

    Tu libertad no acaba donde yo digo que acaba, sino donde empieza mi salud. Y eso es un hecho.

    Todos somos mayorcitos ya para saber qué entraña el tabaco, no te lo tengo que explicar. Si el fumador como personaje activo no quiere asumirlo, aquí estamos los demás para colocar en su sitio al que fuma en un ascensor o al que se empeña en fumar dentro de un hospital.

    El tabaco no es que sea una industria, es que sólo es una industria. Y las industrias están para ganar dinero. La clara muestra está en todas las tretas que hacen las tabacaleras para sobrevivir.

    Seamos sinceros; hace años que no fumáis tabaco. Menos del 10% de lo que fumáis es tabaco. El resto son aditivos.
    Eso sí que lo tendría que prohibir el estado. Pero no lo hace, porque es una industria bastante rentable.

    El tabaco mata declarando guerras, ya que hay víctimas colaterales, que son los fumadores pasivos.
    Regala balas a niños en tanto que se les ha promocionado hasta hace nada como un falso vehículo de placer, poder y bienestar social por cualquier medio posible.

    Esclaviza paises, si, puesto que todos los fumadores se autodeclaran antes o después como enfermos o drogodependientes.

    Si el tabaco es tan grande, enhorabuena. Que aproveche. Pero dejadnos a los demás en paz. Porque da tos, porque da humo, porque vuelve a los bares brumosos y a las personas injustamente borrosas cuando uno quiere verse cara a cara en la sinceridad de una conversación íntima.

    Casablanca es Casablanca porque sí. No tiene nada que ver el tabaco. Si identificas lo sublime del film sólo con el tabaco es que no has entendido nada.

    Los fumadores no son los malos, son víctimas. Y en esto del fumar, los que somos fumadores pasivos también somos víctimas, solo que parece que no tenemos derecho a elegir. Y ha llegado el momento de elegir.
    No metas en este tema como argumento a las primeras víctimas gays de SIDA de los años 80 porque haces un flaco favor a la inteligencia que te presumo.
    El pitillo se podrá convertir en un icono como el Ché y los críos se lo pondrán en su camiseta igual que se ponen al Ché: sin saber quién era, por qué luchaba o los pormenores de su vida, con sus claros y oscuros.
    Eso se llama “idealizar” al extremo una cosa.
    Cuando ya nadie fume, los demás, descansaremos.

    Los fumadores muertos no serán héroes caidos, sino causa de tristeza para sus seres queridos.

    Agradecedlo todo al que os dió el primer cigarrillo.

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